La Plaza Primero de Mayo, uno de los espacios verdes más representativos de Balvanera, fue renovada con una puesta en valor que apuntó a mejorar el uso cotidiano del lugar. El trabajo se concentró especialmente en el sector oeste de la plaza, dentro de la manzana comprendida por Hipólito Yrigoyen, Pasco, Adolfo Alsina y Pichincha, con un objetivo concreto: que la plaza se disfrute mejor, con circulación más clara, mayor accesibilidad y un entorno más cuidado.
Un cambio pensado a partir de lo que pedían los vecinos
La intervención respondió a pedidos de quienes viven y transitan la zona. En los últimos tiempos, el sector presentaba varias dificultades: había poca vegetación por la sombra constante y un suelo poco fértil, y esa situación se empeoraba por el uso desordenado del espacio.
Sin senderos definidos, la circulación se daba de manera dispersa y se combinaba con actividades que terminaban dañando el terreno. El resultado era habitual: barro, césped que no lograba recuperarse y un espacio menos agradable para caminar o descansar.
Más circulación interna y espacios mejor organizados
Con la obra, se sumó un nuevo camino que completa y ordena los recorridos internos de la plaza. Esto permite que el tránsito de peatones sea más fluido y seguro, y que el espacio esté mejor distribuido para distintos usos, sin superponerse.
También se trabajó sobre sectores que estaban desaprovechados:
- La cancha de bochas fue reubicada hacia el oeste y además ampliada, lo que mejora el acceso y promueve un uso más adecuado.
- Un mosaico cerámico antiguo, que en otro momento funcionó como fuente y estaba deteriorado, fue trasladado e incorporado al nuevo recorrido, aportando identidad y recuperando un elemento con historia dentro del paisaje de la plaza.
Nuevo mobiliario y mejoras que cuidan el suelo
Otro punto importante fue la incorporación de mobiliario urbano y la renovación del piso con piezas intertrabadas, una solución que ayuda a que el terreno absorba mejor el agua sin sellar el suelo natural. Es una mejora práctica, pero también ambiental: mantiene el equilibrio entre superficies construidas y áreas verdes.
Más verde, más disfrutable y con mejor calidad ambiental
Una vez finalizados los trabajos, se renovó la vegetación con especies más resistentes y adecuadas al entorno, elevando la calidad estética y el valor ambiental del lugar.
Con esta puesta en valor, el Gobierno de la Ciudad suma una mejora concreta en el espacio público: una plaza más transitable, más accesible y pensada para que cada vecino pueda usarla con comodidad, desde un paseo tranquilo hasta actividades recreativas, en un entorno mejor cuidado.
